La importancia de documentar con fotos la vida de tus hijos/as

¡Hola family! Bienvenidos a este rinconcito de mi web que he llamado “Blanco Infinito”. Un espacio que he creado para escribir sobre mis reflexiones y algunos consejos para novias.

Estos posts no están pensados para nada en el SEO de mi web y ni siquiera pretendo que todo el mundo esté de acuerdo conmigo. Simplemente quiero compartir un poquito más de mí y de mi experiencia, tanto en la fotografía ,como en las bodas.

Deseo de corazón que os resulten muy interesantes y útiles. Además, me encantará que leyéndome podáis conocerme un poco más personalmente.

En esta primera entrada no voy a hablar de fotografía de bodas (eso lo dejamos para más adelante), sino que voy escribir sobre un tema que lleva en mi cabeza desde que un día, en Navidad, mientras revisaba la galería de mi teléfono, me di cuenta de todas las cosas nuevas que había vivido mi hijo Hugo durante esas fiestas: su primer festival en la guardería, la visita de Papá Noel en Nochebuena o la primera vez que le preparamos un aperitivo a los Reyes Magos para que cuando pasaran por casa cogieran energías.

En ese momento, me vino a la mente la caja de galletas que tenía mi madre cuando yo era pequeño y en cuyo interior se hallaban miles de historias plasmadas en unos trocitos de papel llamados fotografías. ¿Quién no ha tenido esa caja de galletas? Quizás tú estés pensando que no tuviste una, pero seguro que recuerdas álbumes o alguna otra cosa que albergue todas esas bonitas historias.

Muchas han sido las tardes que he pasado junto a mi madre en el sofá con esa caja de galletas. Ella me contaba la historia que había detrás de cada foto. Gracias a esas tardes pude conocer mucho más sobre la infancia de mamá, como era o como vestía. Conocí también muchos familiares a los que nunca había podido ver en persona y pude saber más acerca de sus vidas; Lo que más me emocionaba era volver al pasado. Revivir como fueron mis primeros días y saber como fue mi infancia.

Pero volvamos al tema principal del post. Nuestros hijos. Y si no tienes hijos no pasa nada, esto también puede servirte cambiando la palabra hijo por cualquier persona especial, o hasta de nuestros hijos peludos (si, tengo que reconocer que yo soy de esos locos que sus mascotas son sus hijos). Nunca dejes de hacer fotos, cuantas más fotos hagas, mejor estarás documentando su vida y mayor legado le estarás dejando.

Yo en mi caso tengo que confesarte que desde que empecé con la fotografía nunca había sido capaz de encontrar un proyecto personal que me motivara como tenían muchos de mi compañeros.

Entonces, llegó el día en el que nació mi hijo y pasó a convertirse en mi proyecto personal de por vida. Un proyecto que empezó el mismo día en que nació y que me acompañará durante el resto de mis días siempre y cuando pueda seguir haciendo fotos. En definitiva, mi objetivo con este proyecto es dejar lo más llena posible su caja de galletas.

Esta es la primera foto del proyecto.

Desde entonces trato de fotografiar todos los momentos importantes y cotidianos. Pienso que el día de mañana le encantará tener su vida contada con fotos que le ayuden a revivir su infancia… También es un bonito recuerdo para mi. La verdad es que he sentido mucha emoción mientras seleccionaba las fotos para el post.

¿Cuándo debería hacer fotos a mis hijos/as?

Mi consejo es que siempre tengas una cámara a mano con batería y memoria. Que esté lista para cogerla y poder disparar una foto. Créeme que si la tienes guardada en un cajón no la vas a usar.
Hazle fotos mientras juega, bañándose, comiendo… o simplemente fotos porque sí. Es una auténtica pasada ver en las fotos lo rápido que cambian cuando son tan pequeños.

¿Y si no tengo cámara de fotos?

La época en la que vivimos nos permite llevar 24 horas al día una cámara en el bolsillo. Todos (o por lo menos la gran mayoría) tenemos teléfonos móviles con cámaras estupendas que nos permiten tomar fotografías casi en cualquier lugar y en cualquier momento.

Aprovechemos esta tecnología y utilicemos las cámaras de nuestros teléfonos, y no solo para los selfies. Si ves algo interesante que merezca ser inmortalizado no te lo pienses y saca tu teléfono. Incluso si el móvil tiene una cámara muy mala. Más vale tener una mala imagen a no tener nada y que ese momento único se pierda para siempre.

Algo que no se suele tener en cuenta es que las pantallas de los teléfonos son verticales. No obstante la mirada natural de los humanos es en horizontal. Por la comodidad de no girar el móvil la mayoría de la gente hace sus fotos siempre en vertical. Mi consejo es que intentes disparar más en horizontal. Ya verás como tus fotografías lo agradecen.

¡Vale! Ya tengo un montón de fotos de mis hijos/as ¿ahora que hago?

De nada nos sirve tener la tarjeta de nuestra cámara o la memoria del teléfono llena con fotos de tu hijo si no salen de ahí. Corres el riesgo de que se te formatee la tarjeta por equivocación o que tu teléfono se estropee. Créeme que sentirás mucha pena si eso ocurre.

Haz con frecuencia copia de seguridad de las fotos del teléfono. Yo te recomiendo que tengas una nube. Por ejemplo, si tu teléfono es Android, con Google Drive tienes gratis espacio de almacenamiento para hacer copia de seguridad de tus fotos.

En el caso de las tarjetas de la cámara, siempre recomiendo volcar las fotos tanto en el ordenador como en un disco duro externo. De esa manera siempre las tendrás en dos sitios diferentes por lo que pudiera pasar.
Yo en mi caso lo que suelo hacer es copiarlas todas en el ordenador y luego hacer una selección de las que más me gustan, el resto, las borro.

Te recomiendo también que imprimas en papel tus fotos favoritas. Es algo que se está perdiendo con la llegada de la era digital, pero para mí, no hay nada comparable como tener una bonita foto en papel entre las manos, pudiéndola tocar y sentir.

Hay más sitios para imprimir fotos de lo que nos pensamos. Está claro que no hay nada como un laboratorio especializado, pero en caso de no tener ninguno cercano, en la mayoría de centros comerciales y grandes superficies (por lo menos en Valencia) puedes imprimir tus fotos en papel con una calidad bastante aceptable.

No dejes para mañana las fotos que puedes hacer hoy.

Espero que después de leer este post estés siempre preparado para guardar esos momentos que suceden en el día a día. Instantes que por inercia van pasando y que nunca regresan. No te lo pienses y hazles fotos. Llena tu caja de galletas con imágenes de su vida y dale valor a sus recuerdos.

Por supuesto te recomiendo que de vez en cuando pongas en manos de profesionales tus recuerdos. Esas fotos del día a día que haces tienen un valor incalculable, pero imagínate por un momento que están complementadas por unas fotos hechas por un profesional. La fotografía documental de familia, cada vez más, se está afianzando en nuestro país y es una bonita forma de tener unas fotos profesionales (bien iluminadas, bien compuestas y con una mirada entrenada para eso) de tu vida cotidiana (tu sofá, tu bañera, el parque donde bajáis a jugar…). A mí, como fotógrafo, es un tipo de reportaje que me encanta. Poder documentar un día en la vida de las familias es algo precioso.

Pues hasta aquí esta primera entrada. Ojalá te haya gustado y te sean útiles algunos de los consejos.

Me encantaría que me escribieras en los comentarios diciéndome qué te ha parecido. También te invito a que me sigas en Facebook e Instagram si todavía no lo haces.

Muchas gracias por leerme. Te deseo felices fotos.
¡Abracitos!

Si quieres más información sobre los reportajes de familia puedes contactar conmigo aquí.